La importancia de la alabanza

ALABANZA A DIOS

La alabanza

La alabanza a Dios es algo que ofrecemos en reconocimiento de la excelencia de Dios. Podrías pensar que alabar es lo mismo que decir “gracias”, pero existe una diferencia. El agradecimiento describe nuestra actitud hacia lo que Dios ha hecho, mientras que la alabanza es ofrecida por quien es Dios

¡A todos los creyentes se les manda a que alaben a Dios! De hecho, Isaías 43:21 explica que la alabanza es una de las razones por las cuales fuimos creados, “Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.” Hebreos 12:15 confirma esto: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Jesús, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesen su nombre.”

El Tabernáculo de David

Como la Biblia nos lo describe, David no solo descubrió que Dios habita en medio de las alabanzas de Su pueblo (Salmo 22:3), sino que conoció la alabanza y adoración agradables al Señor. Esto último nos lo confirma el libro de Hechos 15:15-18, donde Jacobo da a  entender que lo que el Señor estaba haciendo en la Iglesia de los Hechos era reedificar el Tabernáculo de David. Él dijo:

“Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos.”

Lo anterior, da una idea clara a la Iglesia de hoy de la importancia de ser conformada al patrón establecido en el Tabernáculo de David.

Según la Palabra de Dios, el Rey David fue un hombre conforme al corazón de Dios y su vida y mensaje profético dado en  el libro de los Salmos, nos muestran que la morada del Señor, es decir, su Tabernáculo, está formada por todos los creyentes que participan en una relación de amor con Cristo, la cual está basada en una vida recta y es expresada por medio de la oración y la alabanza.

Es necesario reconocer que el Señor está reedificando, reparando y levantando vidas para edificar Su  morada con ellas, y por tanto está buscando adoradores que le adoren en Espíritu y en verdad (Juan 4:23).
La alabanza se origina en un corazón lleno de amor hacia Dios.

¿Cómo puedes alabar a Dios? ¿Qué debes hacer para que la alabanza sea una parte integral de tu vida?

La alabanza puede ser expresada en una canción, en verso (poesía), o en oración ¡y debe ser continua!

El Salmo 34 nos instruye,

“Bendeciré al Señor en todo tiempo,

su alabanza estará siempre en mis labios.

Mi alma se gloría en el Señor;

que lo oigan los humildes y se alegren.

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.”

 

El Salmo 71:6 dice,

“En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre;

desde el seno materno fuiste mi protector,

y mi alabanza está siempre ante ti.”

La alabanza hacia Dios es expresada externamente a través de nuestras acciones diarias, de igual modo internamente en nuestros pensamientos. La alabanza es un acto de adoración cristiana.

“¿Dónde comienzo?,” te preguntarás. “¿Cómo empiezo a alabar a Dios?

” Si alabar a Dios es algo nuevo para ti, trata de alabarle por lo que Él es para ti personalmente. ¡Proclama que la bondad de Dios es sin medida; es abundante e inmensurable!

A continuación, algunas maneras para comenzar:

Alaba a Dios por Su santidad, misericordia y justicia (2 Crónicas 20:21, Salmos 99:3-4)

Alaba a Dios por Su gracia ( Efesios 1:6)

Alaba a Dios por Su bondad (Salmos 135:3)

Alaba a Dios por Su cuidado (Salmos 117)

Alaba a Dios por Su salvación (Efesios 2:8-9)

¿Proclamas Su Alabanza?

Tu alabanza a Dios es evidenciada a través de tu salvación. 1 Pedro 2:9 dice, “Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz”

¡La alabanza a Dios puede ser ofrecida en cualquier lugar! Con el tiempo, será tan normal como respirar.

A veces alabamos a Dios interiormente como en el Salmo 9:2-3,“Te doy gracias, Señor, de todo corazón y proclamaré todas tus maravillas.Quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar himnos a tu Nombre, Altísimo.”

En otras ocasiones tenemos la oportunidad de dar gloria y alabanza a nuestro Dios públicamente. El Salmo 22:23-27 nos dice,

“Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,

te alabaré en medio de la asamblea:

«Alábenlo, los que temen al Señor;

glorifíquenlo, descendientes de Jacob;

témanlo, descendientes de Israel.

Porque él no ha mirado con desdén

ni ha despreciado la miseria del pobre:

no le ocultó su rostro

y lo escuchó cuando pidió auxilio»

Por eso te alabaré en la gran asamblea

y cumpliré mis votos delante de los fieles:

los pobres comerán hasta saciarse

y los que buscan al Señor lo alabarán.

¡Que sus corazones vivan para siempre!”

¡Debes siempre buscar oportunidades para llevar tu alabanza a Dios!

 

 ¿Quién Alaba a Dios?

¡La alabanza a Dios, que es ofrecida particularmente por Sus hijos como una expresión libre de sus corazones agradecidos, será algún día ofrecida por todos! La Biblia dice que cuando Él regrese, toda la humanidad le alabará y lo reconocerá como Señor. Él es Rey de toda la tierra. Cuando reconocemos a Jesucristo como nuestro Salvador y Señor, nuestros corazones anhelan alabar Su nombre. Filipenses 2:9-11 nos dice que Su nombre representa Su ser, describiendo quién es Él, “Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor».”