El impresionante poder de la palabra


Dice la Biblia “En el principio todo era oscuridad… Dios habló….”
El universo se creó a partir de las palabras. Las palabras son un reflejo de nuestros pensamientos y sentimientos. Lo que crea tu vida son tus pensamientos que pueden ser buenos o malos.Luego estos se transforman en palabras y posteriormente en hechos.Martin Heidegger dice que el hombre habita en las palabras.

Muchas veces, no nos damos cuenta de lo que decimos y mucho menos de las consecuencias que se generan a partir de esas palabras.
Muchas veces lastimamos, ofendemos ó enredamos las cosas sólo con lo que decimos o dejamos de decir, por eso tenemos que pensar antes de hablar.
Es importante reflexionar sobre lo que decimos, pues a veces con ira se ata a los mismos seres queridos a que le sucedan cosas malas.
Una vez alguien dijo: “Dios nos dio dos oídos y una sola boca, usémosla en esa misma proporción”, es decir escuchemos más y hablemos menos.

Las palabras encierran un poder que va más allá de lo que imaginamos, se transforman en realidad. Por eso se habla del poder de una poderosa declaración. Yo he decidido declarar la abundancia en mi vida, por eso siempre he dicho que el universo conspira a mi favor aún en las situaciones y retos más complejos de la vida.

Las palabras tienen poder en nuestro subconsciente y de alguna manera terminan convirtiéndose en realidad. Por eso debemos ser muy conscientes de lo que decimos y hacemos, no importa lo que suceda en tu vida, no te puedes dar el permiso de ser pesimista. Cultiva siempre un gran jardín de pensamientos positivos, aun en los momentos más difíciles. Si hablas de cosas positivas, la probabilidad de que sucedan es mayor y a la inversa es exactamente igual.

Muchos no lo creen, pero una palabra puede herir más que una bofetada, hacer más daño que el físico, y dejar cicatrices que tardan mucho más en curarse que las de nuestro cuerpo.

Muchos no se dan cuenta del verdadero poder que tienen las palabras, y las usan sin cuidado y sin preocuparse.

Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo” Santiago 3:2

“Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina.” Proverbios 12:18

Ya lo decía el sabio Salomón, hace más de 3.000 años, y Santiago hace 2.000 y es que el poder de las palabras es un tema que no es nuevo.

Las palabras pueden destruir una amistad, una pareja, o también pueden reconfortar y alentar a quien lo necesite. Debemos tener cuidado de cómo las usamos, porque gracias a ellas podemos ser de gran bendición, para otras personas.
Cuando decimos algo incorrecto a una persona, o nos burlamos de alguien, esto ejerce un efecto negativo sobre esa persona, pero además sobre los demás oyentes.
Dependiendo de la influencia que la persona agresora tenga en el grupo, podrá conseguir también que todos los que le rodean terminen pensando lo mismo, y al mismo tiempo que ellos también se burlen de esa persona.

Pongamos como ejemplo el sarcasmo. Este es, en muchos casos una forma sutil de agresividad. Si se usa de forma incorrecta, está pensada para menospreciar y herir al receptor, por lo general delante de los demás, de forma que la opinión del agresor, quede confirmada por la risa de todos los demás.

“Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo” Santiago 3:2

Las palabras que oímos una y otra vez dejan huella en nuestros pensamientos, nos bajan la autoestima, hace que nos creamos aquello que nos dicen y actuemos inconscientemente de esa manera, para bien o para mal.

“Por tu influencia inconsciente pueden los demás ser alentados y fortalecidos, o desanimados y apartados de Cristo y de la verdad.”

Sin embargo, las palabras de ánimos y reconocimiento de los talentos, refuerza la conducta, anima, y sube la autoestima.

“Hay quienes tienen excelentes facultades pero se han detenido y no progresan porque no saben que las tienen. debemos actuar como espejo con nuestros amigos.”

EFECTO DE LAS PALABRAS SOBRE NOSOTROS MISMOS

Aunque no lo parezca, nuestras palabras ejercen un efecto positivo o negativo sobre nosotros mismos.

Para ver este efecto, mostraremos algunos ejemplos:
•Habiendo expresado una vez una opinión o decisión, con frecuencia muchos son demasiado orgullosos para retractarse, y tratan de demostrar que tienen razón, hasta el punto de que llegan a creer realmente la posición errónea que defienden.

•Con frecuencia el hablar mal de una persona, nos induce a pensar que los demás hablan mal de nosotros, y nos volvemos desconfiados.

•Hablar mal de una persona nos hace verla desde un “prisma”. En concreto, no veremos nada bueno de lo que esa persona haga, sino que solo veremos sus cosas malas, lo cual servirá para reafirmar nuestra postura.

Estos son algunos ejemplos de cómo nuestras propias palabras influyen en como vemos a los demás.

“Todas las cosas son puras para los puros, más para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas” Tito 1:15

“El malo está atento al labio inicuo; Y el mentiroso escucha la lengua que critica.” Proverbios 17:4

La Biblia es muy clara cuando nos habla de nuestras palabras.

“Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.” Tito 2:7-8

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” Efesios 4:29

Confesando con la palabra que hemos creído, porque todas las palabras que salen de la boca, salen del corazón ; y esto contamina al hombre. SI TE HAZ DE CONTAMINAR, HAZLO PERO CON LA PALABRA DE DIOS, la palabra celestial, para que lo salga por tu boca sean palabras de poder, salud, fe, prosperidad, y bendiciones sin limites. Mateo 15: 18

Practica esta enseñanza con la poderosa ayuda del Espíritu Santo.

Hay que ser diligente porque de lo contrario podemos contaminar nuestra fe, por ejemplo; La vida y la muerte están en poder de la lengua. Proverbios 18: 21

Así también la lengua es un miembro pequeño pero se jacta de grandes cosas, la lengua es como un pequeño fuego que enciende y destruye un gran bosque. Santiago 3: 5 Esta comparación es poderosa imagínate que tu lengua tenga el poder de destrucción de un fósforo o cerillo.

Porque con tu corazón tu crees (LA PALABRA) para ser justificado, pero con la boca tu confiesas (LA PALABRA) para tu salvación, fíjate que la palabra debe estar en el corazón o en tu espíritu, para justificación, pero debemos confesarla para completar el milagro de la salvación. Las dos acciones trabajan juntas y no se pueden separar una de la otra, hay que creer la palabra de Dios, y confesarla. Tenemos que creer con el corazón o el espíritu y luego hablar con la boca lo que deseamos de DIOS.