GRAN FIESTA PENTECOSTES 2011


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Alabanza y adoracion


La continuada búsqueda del hombre es encontrar respuestas a las preguntas fundamentales del origen humano, la naturaleza humana, y el destino. Existe un libro que tiene las respuestas a todas estas preguntas, incluyendo nuestras preguntas sobre la adoración. La Biblia es el libro maravilloso y misterioso que Dios ha escogido como una manera de comunicarse con nosotros.

Dios es el foco de nuestra devoción tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. En Éxodo 20:2-3, Dios dice: “Yo soy Yahvé tu Dios… No tendrás dioses ajenos delante de Mí.” En Mateo 4:10, Jesús dice: “”Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto”».” Entonces, la adoración no es simplemente un instinto natural, es un mandamiento de Dios.

Alabanza y Adoración – ¿Por qué debemos hacerlas?

Sólo Dios es digno de nuestra devoción, alabanza y adoración. Él es Dios, nuestro Creador, y se nos manda a alabarlo y a adorarlo. El Salmo 96:9 dice: “Adorad a Yahvé  en la hermosura de la santidad; Temed delante de Él, toda la tierra.” El Salmo 29:2 dice: “Dad a Yahvé  la gloria debida a su nombre; adorad a Yahvé en la hermosura de la santidad.”

Alabanza y Adoración – ¿Cómo hacerlas?

Dios nos dice en Su Palabra cómo alabar y adorarlo. Juan 4:23 dice: “Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.” Para adorar a Dios en verdad, necesitamos saber que Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre sino es por Mí.” Entonces, antes de que usted pueda adorar de la manera que Dios desea, tendrá que desarrollar una relación con Él a través de la fe en Jesús, Su Hijo.

La mejor manera en que podemos alabar y adorar a Dios es con cada una de nuestras acciones y pensamientos. Romanos 12:1-2 dice; “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto natural. Y no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Alabanza y Adoración – Amor que viene del Corazón

Mucha gente piensa que la alabanza y la adoración es sólo cantar canciones en la iglesia, ¡pero es mucho más! Es también una condición del corazón — un deseo de exaltar a Dios y rendirse a Su voluntad. La adoración es una expresión de amor y sobrecogimiento al Dios que nos da más de lo que merecemos. Ya sea que usted exprese su adoración cantando, tocando instrumentos, bailando, o de otra manera, recuerde que está llamado a adorar a Dios con cada acción, todos los días de su vida. Dios es santo, amoroso, y digno de toda nuestra adoración y devoción.

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” (Deuteronomio 6:5)

Una de las grandes diferencias entre Alabanza y Adoración es la siguiente:

Alabamos lo que la gente HACE y amamos lo que SON. Por lo tanto alabamos las obras de Dios, lo que él HACE, y amamos, adoramos, lo que el ES.

La alabanza es un monólogo que solamente dice lo que ha hecho Dios. Entre esas canciones puenden incluirse aquellas que dicen “Hechó a la mar los carros del faraón” “Derribó los muros” “Resucitó”. Todas las que cuentan lo que El ha hecho son un monólogo porque hablan ACERCA de Dios y no le hablan A EL. Como se dan cuenta, con ellas no nos comunicamos con DIos, nos comunicamos con la gente.

La adoración es un diálogo. Le decimos lo que sentimos. le adoramos por lo que el es, aunque a veces no haga lo que queremos. “Tu eres mi respirar” es una típica canción de adoración. La adoración le permite a Dios respondernos, sanarnos. La adoración le habla A Dios, no acerca de Dios.

Pues debemos adorar a Jesús, hablándole a El, en su presencia.

ADORACION:

Es un diálogo entre Dios y el hombre.

Es ofrendar a Dios toda la vida y todo el ser (espíritu, alma y cuerpo).

Es la EXPRESION de amor del corazón que se demuestra con verdadera pasión y devoción.

Es una actitud del corazón que se demuestra con verdadera pasión y devoción.

Es sentir el corazón de Dios.

Adorar en verdad involucra no sólo el espíritu sino también la mente, TODO NUESTRO SER debe adorar a Dios. Debemos ejercitar nuestra mente al adorarle.

Sin embargo, Dios mira el corazón. Para El lo importante es que lo hágas porque lo amas. Encuentra tu propia manera de expresarle tu amor al padre y decirle que le amas. A veces te encontraras alabando su carácter y atributos maravillosos. Otras sentiras tu corazón sumergido en una dulce intimidad.

Entonces estarás adorándole en espíritu y en verdad.…Séa como séa…ámale…dile que es hermoso…bello y maravilloso. No creo que haya mejor adoracion que el lenguaje sencillo del amor. Palabras de un niño expresando palabras de amor a “su papito”…”te amo porque eres bueno”…”eres hermoso para mi”…”gracias por tu perdón”…”por darme vida”…”por amarme siempre”…

SALMO 95

1 ¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,

aclamemos a la Roca que nos salva!

2 ¡Lleguemos hasta él dándole gracias,

aclamemos con música al Señor!

3 Porque el Señor es un Dios grande,

el soberano de todos los dioses:

4 en su mano están los abismos de la tierra,

y son suyas las cumbres de las montañas;

5 suyo es el mar, porque él lo hizo,

y la tierra firme, que formaron sus manos.

6 ¡Entren, inclinémonos para adorarlo!

¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!

7 Porque él es nuestro Dios,

y nosotros, el pueblo que él apacienta,

las ovejas conducidas por su mano.

SALMO 100

1 Salmo de acción de gracias.

Aclame al Señor toda la tierra,

2 sirvan al Señor con alegría,

lleguen hasta él con cantos jubilosos.

3 Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

4 Entren por sus puertas dando gracias,

entren en sus atrios con himnos de alabanza,

alaben al Señor y bendigan su Nombre.

5 ¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre,

y su fidelidad por todas las generaciones.

Invocar a Juan Pablo II es efectivo contra el diablo


Invocar a Juan Pablo II es efectivo contra el diablo, dice famoso exorcista
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P. Gabriele Amorth en su pequeña oficina en Roma

ROMA, 18 May. 11 / 12:13 am (ACI/EWTN Noticias)

El P. Gabriele Amorth, sacerdote exorcista de la diócesis de Roma (Italia) y uno de los más conocidos del mundo, señaló a ACI Prensa que el ahora Beato Papa Juan Pablo II se ha convertido, en los últimos años, en un poderoso intercesor en la lucha contra el demonio.

El P. Amorth tiene 86 años de edad y unos 70 000 exorcismos en su haber. Lo primero que dijo en la entrevista es que “el mundo tiene que saber que Satanás existe”.

En su pequeña y sencilla oficina en la zona sureste de Roma en donde ha llevado a cabo miles de exorcismos, el sacerdote contó que a veces invoca la ayuda de santos hombres y mujeres, entre los que destaca Juan Pablo II, beatificado por el Papa Benedicto XVI el pasado 1 de mayo en Roma ante un millón y medio de fieles.

Durante los exorcismos, contó el sacerdote a ACI Prensa, “le he preguntado al demonio más de una vez: ‘¿por qué te da tanto miedo Juan Pablo II?’ Y he tenido dos respuestas distintas, ambas interesantes”.

“La primera, ‘porqué desarmó mis planes’. Y creo que con eso se refiere a la caída del comunismo en Rusia y en Europa del Este. El colapso del comunismo”.

“Otra respuesta que el demonio me dio fue ‘porque arrebató a muchos jóvenes de mis manos’. Hay muchos jóvenes que, gracias a Juan Pablo II, se convirtieron. Tal vez algunos ya eran cristianos pero no practicantes, y luego con Juan Pablo II volvieron a la práctica”.

Al ser preguntado sobre el intercesor más efectivo de todos, el P. Amorth contestó a ACI Prensa sin dudar: “por supuesto que la Virgen es la más efectiva. ¡Y cuando la invocas como María!”

“Una vez le pregunté a Satanás. ‘¿pero por qué te asustas más cuando invoco a Nuestra Señora que cuando invoco a Jesucristo?’ Me contestó ‘porque me humilla más ser derrotado por una criatura humana que ser derrotado por Él”.

El sacerdote dijo también que es importante la intercesión de los que aún viven a través de la oración. Los cristianos pueden rezar por la liberación de un alma, uno de los tres elementos que ayudan en este proceso a los que se suman la fe y el ayuno.

“El Señor les dio a ellos (los Apóstoles) una respuesta que también es muy importante para nosotros los exorcistas. Dijo que para vencer al demonio se necesita mucha fe, mucha oración y mucho ayuno: Fe, oración y ayuno”.

El P. Amorth dijo además que en la lucha contra el demonio es necesaria “especialmente la fe, se necesita mucha fe. Muchas veces también en las curaciones, Jesús no dice en el Evangelio soy yo quien te ha curado. Dice, en vez de eso, estás curado por tu fe. Quiere fe en la gente, una fe fuerte y absoluta. Sin fe no puedes hacer nada”.

El sacerdote miembro de la Sociedad de San Pablo explicó luego a ACI Prensa que “el diablo y los demonios son muchos y tienen dos poderes: los ordinarios y los extraordinarios”.

“El poder ordinario es la capacidad de tentar al hombre para distanciarlo de Dios y llevarlo al infierno. Esta acción se realiza contra todos los hombres y las mujeres de todo lugar y religión”.

Sobre los poderes extraordinarios, el P. Amorth indicó que estos se concentran en una persona específica y existen cuatro tipos:

“La posesión demoníaca para la cual se requiere un exorcismo, la vejación demoníaca, como la que sufrió en reiteradas ocasiones el Santo Padre Pío de Pietrelcina que era golpeado físicamente por el demonio; las obsesiones que llevan a la persona a la desesperación; y la infestación, que es cuando el demonio ocupa un espacio, un animal o incluso un objeto”.

El sacerdote alertó que estos hechos son poco frecuentes pero están en aumento. También manifestó a ACI Prensa su preocupación por la cada vez mayor cantidad de jóvenes que son afectados por Satanás a través de las sectas, las sesiones de espiritismo y las drogas. Pese a ello no se desalienta.

“Con Jesucristo y María, Dios nos ha prometido que nunca permitirá tentaciones más grandes que nuestras fuerzas”, apuntó.

Finalmente en la entrevista el P. Amorth propuso una breve guía a tomar en cuenta en la lucha contra Satanás:

“Las tentaciones del demonio son vencidas primero que nada evitando las ocasiones, porque el demonio siempre busca nuestros puntos más débiles. Y luego, con la oración. Nosotros los cristianos tenemos una ventaja porque tenemos la Palabra de Dios, tenemos la oración y podemos rezarle al Señor”, concluyó.

ACI PRENSA

Los grupos de oracion y sus problemas de funcionamiento


¿POR QUÉ VA MAL UN GRUPO DE ORACIÓN?

UNA VOZ DE ALERTA PARA MANTENER LA LÁMPARA ENCENDIDA.

P. Chris ARIDAS J.J. BOUCHER

Con frecuencia escuchamos preguntas de este tipo: ¿Por qué el encuentro de oración se vuelve rutinario? ¿Cómo algo que empezó bien termina mal? Muchos de los participantes en los grupos carismáticos de oración se preguntan si su propio encuentro se desenvuelve del modo más adecuado y por qué a veces cambia y no siempre para mejor. Y se comienza a pensar en los ” viejos tiempos”.

POSIBLE HISTORIA

Tal vez todo comenzó con un pequeño grupo de personas. Después de los primeros seminarios de vida en el Espíritu, otras muchas se unieron al grupo. Comenzaron los ministerios y cada situación era una oportunidad para que el poder del Señor se manifestase. Estos “sucesos” se referían con gran entusiasmo en la reunión semanal. Al difundirse, mucha gente acudía, incluso de lejos, porque el encuentro de oración se veía como un lugar privilegiado para encontrarse con el Señor. Algunos comparaban su experiencia con la de la Iglesia primitiva, cuando el “Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar” (Hch 2,47).

Animados por la respuesta de la gente, los responsables trataban de hacerlo todo lo mejor posible; los encuentros tenían un desarrollo bastante parecido: alabanza, cantos, intercesión, testimonios. Los seminarios de vida en el Espíritu seguían un esquema definido y todo contribuía a impulsar el espíritu comunitario.

La formación de responsables y animadores seguía también su curso. Inicialmente, el encuentro de oración la guiaban, por suerte, personas que habían sentido la llamada del Espíritu. Con el paso del tiempo, un núcleo más numeroso, llamado grupo de servidores, o de discernimiento, comenzó a reunirse para orar y programar los encuentros. Parecían personas muy unidas entre sí, su fe era fuerte y utilizaban los carismas de manera evidente. Poco a poco, desafortunadamente, este grupo comenzó a convertirse en una “élite” que controlaba todo. Con el paso del tiempo, el grupo de dirección se volvió más estático; las mismas personas hacían siempre las mismas cosas y del mismo modo. Algunos miembros del grupo de oración empezaban a lamentarse de que los animadores estaban sofocando el Espíritu y que las cosas ya no iban como al principio. Estas quejas provocaban desacuerdos y con ellas vino la confusión. La única arma era la defensa usada como norma de actuación, limitando así la esperanza de cambio y de crecimiento.

El mismo grupo de servicio pastoral comenzó a bajar en número de servidores y de ministerios. Cuando llegaba el momento de añadir nuevos animadores, pocos estaban disponibles porque no habían sido preparados. Esta situación se fue alargando hasta que: 1) El encuentro de oración se redujo a un número limitado de personas que trataban de encontrase fielmente, como en el pasado; 2) Los primeros responsables se marcharon causando gran desorientación entre los que permanecían; 3) El grupo originario se dividió en varios grupos, convencidos todos de que ellos eran los que obedecían el Espíritu; y 4) El grupo encuentra por suerte un nuevo procedimiento para seleccionar nuevos animadores que sustituyan a los anteriores.

Esta última solución es la que se da más raramente y así el grupo de oración muere de “muerte lenta”.

ANÁLISIS DE LAS CAUSAS.

¿Por qué ocurre esto? Muchas pueden ser las razones pero, entre ellas, la más importante es la confusión entre los fines de la ‘Asamblea de grupos de oración’ y el “grupo de oración’. Cuando se confunden, comienzan los problemas.

El punto esencial de los encuentros de oración es la evangelización a través de los seminarios de vida en el Espíritu, que son un horno espiritual donde las personas acuden para sentir la fuerza del Espíritu que actúa a través del pueblo de Dios. ¿No fue el gran encuentro de oración, los seminarios del Espíritu, el entusiasmo y la exuberancia de las reuniones carismáticas en las que se movía la fuerza del espíritu la que atrajo nuestra atención?

En cambio, el punto esencial del grupo de oración es el desarrollo de la comunidad al compartir y edificar relaciones fraternas, sanas y fuertes. ¿No fue en el pequeño grupo de compartir, en el interior de un ministerio o en el encontrarnos sencillamente juntos, donde sentimos la experiencia íntima de la verdadera comunidad cristiana? Aunque estos fines pueden mezclarse y sobreponerse, tienen en sí distinta misión.

FINALIDAD DE LOS ENCUENTROS DE ORACIÓN.

Como muchos usan sin diferenciar los términos “encuentros de grupos grandes de oración” y “grupos de oración”, confunden también sus fines:

Algunos dicen que el fin de los encuentros de oración es la renovación de la parroquia. Se explica esto tal vez por el amor y estima que tienen los carismáticos de las relaciones con sus parroquias. Pero ¿es esto lo que Dios quiere de un encuentro de oración? Si el párroco no les encarga, explícitamente, la renovación de la parroquia, no puede ser éste el fin del encuentro de oración. Puede ser un aspecto secundario ya que la parroquia no se renueva solo con esto. A veces se tiene la esperanza de llenarla de la fuerza del Espíritu, pero podría darse la experiencia negativa de crear compartimentos separados, ya que otros feligreses podrían decir: “Esto va bien para ellos, pero no es para mí”.

Otras veces, la renovación de la parroquia es la excusa que utiliza un pequeño grupo de personas para separarse de otro, más numeroso, que se reúne en la parroquia vecina.

Otros, simplemente, no quieren desplazarse demasiado; otros, se van por desacuerdo con algunas personas. Más que resolver de modo cristiano y carismático las dificultades, se consideran “guiados por el Espíritu” hacia otra parte.

 En las reuniones grandes de oración, para otros, lo fundamental es la “comunidad”. Y porque sienten falta de intimidad en el gran grupo de origen, fundan otro pensando conseguir relaciones fraternas más íntimas. Pero la experiencia nos ha demostrado que la verdadera comunidad nace cuando las personas “comparten juntas la propia existencia”, no cuando se limitan a encontrarse una vez a la semana para orar.

Otro motivo que empuja a fundar un nuevo grupo, es el deseo de llevar a otras personas a experimentar la efusión del Espíritu y tener un encuentro personal con Jesús, porque el grupo es siempre el lugar donde puede vivirse esta realidad con otros hermanos. En cambio, durante los encuentros de grupos de oración las personas aprenden a evangelizar y a conocer los ministerios. Nos reunimos para difundir la Buena Nueva y compartir con muchas personas las obras que el Señor está realizando. El encuentro de grupos de oración y el grupo de oración tienen dos finalidades diferentes. Ambas son parte de nuestra experiencia cristiana.

Un encuentro asambleario de oración debe ser el lugar donde muchos grupos se reúnen para alabar a Dios y donde los recién llegados se animan a creer, al ver cumplidas las promesas de Dios.

Un encuentro asambleario de oración donde falten los dones carismáticos (profecía, lenguas, exhortación, etc.) o donde falten ministerios importantes (pastoreo, música, enseñanza, intercesión) puede ser un grupo de personas buenas que el Señor podrá utilizar de distintas maneras, pero no un encuentro carismático de oración. Confundir lo no carismático con lo carismático: Aquí está el problema.

¿QUÉ DECISION TOMAR?

Si el grupo de oración está viviendo una situación difícil no hay que tener miedo a plantearse su unión con otro grupo o incluso aceptar su desaparición. Hay que tener en cuenta la definición y el objetivo de un encuentro carismático: “Un conjunto de personas que se reúnen para alabar a Dios, para escucharle y crecer en el amor fraterno”. Si nada de esto se da, hay que examinar la situación para ver qué remedio se necesita. Siempre que la asistencia decae, los responsables deben discernir para conocer la voluntad del Señor. Pueden darse varias posibilidades:

– El encuentro se ha vuelto tan impersonal que la gente se siente perdida entre la multitud. Si esto ocurre durante mucho tiempo, el nervio espiritual que mantiene al grupo unido se pierde; los responsables se desaniman; son pocos los que muestran dones del Espíritu; disminuyen los servicios y ministerios y, en los que quedan, la insatisfacción es creciente. En este caso la enseñanza podrá servir para animar a las personas a participar en grupos mas pequeños, donde las relaciones mutuas se pueden sostener y fomentar. Algunos no sabrán cómo hacerlo; entonces deben ayudarles los responsables a participar, por ejemplo, en grupos de profundización, de Biblia, etc.

– Es también posible que el Señor esté pidiendo que un grupo se funda con otro. Nos cuesta cambiar de costumbres, sobre todo, cuando se ha experimentado en un grupo con fuerza el poder de Dios; esto puede suceder en grupos que llevan años de vida, donde la gente entra, pasa y sale a trabajar en otros campos (catequesis, enfermos, prisiones). Al recibir alimento y fuerza en otro lugar, abandonan el encuentro de oración con pena.

TODO ES PARA BIEN

Los encuentros de grupos de oración no son eternos. Pueden “caer en tierra y morir” para que nazca otra realidad. El cuerpo sigue vivo aunque unas células puedan morir y otras renazcan. En el Cuerpo de Cristo, el encuentro de oración no es todo el Cuerpo. Si lo consideramos realmente como parte del cuerpo, comprenderemos que hay células que mueren y otras que continúan. Lo importante no es la vida o la muerte de unas células, sino el cuerpo en su totalidad. Si un encuentro, que fue en otro tiempo vibrante, ya no es “carismático”, puede significar que los participantes deben unirse a otros encuentros verdaderamente “carismáticos”, (y sin dejar de participar por esto en la experiencia de crecimiento dentro de un grupo pequeño).

Nuestra fuerza no nace de un encuentro de oración concreto, sino del Señor que se manifiesta a través de su Espíritu.

En buenos encuentros de oración pueden darse, a veces, cosas no tan buenas; pero esto no es una razón para desanimarse. Sabemos que “en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman” (Rm 8.28). Por eso confiamos en su amor en medio de las pruebas y las incertidumbres. Si confiamos en Él, continuaremos creciendo, a través de los cambios, hasta llegar a esa medida que Él quiere para nosotros.

(Nuevo Pentecostés, nº 33)