Neil Velez en Chile-18 de Octubre de 2014

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Misión de Neil Vélez en Chile. Es una iniciativa impulsada por laicos pertenecientes a distintas parroquias, comunidades y movimientos de la Arquidiócesis de Santiago, que busca reavivar y afianzar la fe en un Cristo vivo y actuante hoy. Está enfocada en dar una respuesta de esperanza a todos quienes tienen necesidades de salud, tanto física como psicológica y espiritual. Se enmarca en la Misión Territorial y responde al llamado del Papa Francisco de “ir y llevar el Evangelio a las periferias de las realidades humanas”. La actividad principal de esta misión será el Sábado de Milagros, encuentro masivo, gratuito y abierto a toda la Iglesia de Chile, que se realizará el día sábado 18 de octubre en el Santuario Nacional de Maipú (Templo Votivo), a partir de las 11:00 hrs. Tendrá como lema: “Todo es posible si puedes creer” (Mc 9,23).

NEIL VELEZ EN CHILE

TEMPLO VOTIVO MAIPU

SABADO 18 DE OCTUBRE

A continuación, uno de los tantos testimonios en los cuales nuestro Señor Jesucristo se glorifica, usando la fe de los creyentes y la oración de la comunidad  junto a  Neil Velez

Testimonio de una niña paciente del Hospital Montefiore, afectada por una enfermedad

Nuestras asambleas de los días domingos se llevan a cabo en el salón destinado para esa actividad del Centro Católico Carismático, ubicado en la zona Este de la calle 166, del Bronx, Nueva York. Dicho lugar ha tenido que ser acondicionado, en más de una ocasión, debido al número cada vez mayor de personas que se acercan allí todas las semanas para ser testigos de la presencia de un Dios vivo  y lleno de poder. Un día domingo, ante la necesidad de contar con mayor  espacio para así ubicar más personas en otro nivel, le  preguntamos al Obispo Josu Iriondo quien reside en el sitio  donde se encuentra nuestra comunidad- si podíamos  derrumbar una pared, a lo que nos contesto que sí.

Al lunes siguiente, a las 8 am, empezamos a trabajar ya que debía quedar concluido antes de la reunión del próximo domingo. Ese mismo día lunes, por la noche, en un hospital  llamado Montefiore, había una niña en terapia intensiva  cuyo estado de salud empeoraba minuto a minuto.

Ante una nueva crisis provocada por la leucemia (cáncer en la sangre), los médicos estimaron que solo viviría unas pocas horas más y así se lo manifestaron a la madre. Por esa razón, le dijeron, sería conveniente  que fuera avisando a los demás seres queridos para que  la muerte no los tomara de sorpresa. La señora escuchó atentamente. Sin embargo, en vez de llamar por teléfono a algún familiar, se postró de rodillas en un rincón del piso de terapia intensiva del hospital y empezó a orar al Señor, a quien le presento la situación. Ella Cuenta que, en ese instante, oyó una voz que le dijo: Levántate de ahí, ve hacia el Centro Carismático y busca a los Misioneros de Jesús.” . Alrededor de treinta y cinco minutos es lo que tardó en llegar del hospital al lugar indicado por Dios. Ella, sin  comunicarse con nadie, tomó un taxi al Centro Carismático.

Cuando Ilegó  allí, alrededor de las diez de la noche, las oficinas se encontraban cerradas. El horario de atención es de nueve de la mañana a cinco de la tarde. Por ello encontró el lugar a oscuras, pero no se dio por vencida. Tocó el  timbre  insistentemente. EI obispo, que había llegado de una  reunión y estaba haciendo sus oraciones para acostarse,  oyó que alguien llamaba a la puerta. Bajó a ver que ocurría y  le preguntó a la señora en que podía ayudarla,  ella le contó su problema. Le explico que su hija se estaba  muriendo, pero que al estar orando el Señor claramente le  dijo que fuera buscar a los Misioneros de Jesús a ese lugar.  Monseñor, por su parte, no recordaba que estábamos  trabajando. Le aseguró que no estábamos ahí, sino que  nos encontrábamos en las distintas comunidades.  Pero ella insistió: “Dios me dijo que ellos están aquí.” EI no quería discutir con ella, deseando que se fuera tranquila.

La invitó a conocer el Centro Católico Carismático. Fue así que le mostró la casa de retiro, la capilla, la cafetería y las oficinas.  Luego de enseñarle todos esos lugares, le condujo al salón  utilizado en la asamblea que, para sorpresa del obispo,  tenía la Iuz encendida. Al abrir la puerta nos encontró allí.

Ella corrió hacia nosotros, sin advertir que estábamos  muy cansados, luego de la ardua jornada. También nos relató  lo que estaba ocurriendo, incluyendo la parte en que Dios  le dijo que fuera a buscarnos. EI obispo, al vernos fatigados,  trató de intervenir, y le sugirió dejar el asunto para el día  siguiente. Ella se dio vuelta y señaló: Monseñor, Dios me  dijo ahora.” Nosotros sabíamos que no podíamos ganar la discusión, por la convicción que tenia la señora. Entonces,  decidimos ir con ella.

Fuimos un grupo al hospital Montefiore. Cuando llegamos  allí nos encontramos con otro inconveniente: el horario  de visitas había concluido y, salvo familiares, nadie estaba autorizado a entrar. Entonces la mujer conversó a solas en una esquina con el hombre de seguridad.  lgnoro lo que ella  le dijo al hombre, pero si es que le habló del modo que lo hizo con el obispo y conmigo, no tenía ninguna duda que nos  dejaría entrar. Así fue.

Ingresamos a terapia intensiva de niños. Observé las diferentes habitaciones, con muchas camas con chiquitos por todas partes, en estado grave. Incluso, uno de ellos, estaba  muriendo de sida por haber nacido con esa enfermedad.

Seguimos caminando allí dentro. Cuando dimos la vuelta a la izquierda, vi que alrededor de una de las camas había mucho  movimiento. Aproximadamente nueve personas, entre  médicos y enfermeras, daban vueltas en torno a ella.

La hermana se dirigió hacia ese lugar con prisa. Al verla, uno de los médicos fue hacia ella y le impidió seguir, igual que lo  hizo conmigo. Pronunció las siguientes palabras: “Señora,  no puede avanzar. Su hija sufrió una nueva crisis y acaba de morir.”

Esa mujer estaba creyendo en algo firmemente. En lugar  de llamar a su esposo o a algún otro miembro de su familia,  se subió a un taxi y nos fue a buscar con la esperanza de que Dios pudiera obrar en su hija. A pesar de ello, cuando Ilegó al hospital el médico le comunicó que su hija había muerto. La  señora bajó la cabeza y dijo: “Gracias doctor por todo lo que  ustedes han hecho. Ahora quiero que Dios obre en mi hija.

Aquel médico, al escuchar sus palabras se sonrió y dijo  textualmente: “Está bien, no hay ningún problema. Luego,  en tono de burla, repitió al resto del personal las palabras  pronunciadas por la señora. Es decir, “que su Dios iba a  obrar en su hija”, mientras los miró haciendo una mueca, No  pude dejar de pensar en aquel pasaje que describe la Biblia en el que, previamente a que Jesús resucitara a la hija de Jairo, la gente se burló de ÉI  (San Marcos, 5:35-43).

Me acerqué a la camilla donde estaba el cuerpo sin vida de la niña. Se encontraba completamente bañado en sangre,  pero aún no le habían quitado los aparatos. Se respiraba muerte en todo el ambiente. La maquina me la enseñaba  con una raya plana, horizontal y sin movimiento: the flat line (la línea muerta). Mis oídos también escuchaban muerte: el típico silbido de u, u, u, u era continuo y persistente.

La mamá de la chiquita fallecida me dijo” Hermano Neil, vamos a hacer lo que Dios nos encomendó.” Fue así que  me dio la orden de imponer las manos. Yo, por mi parte, no dejé de apreciar en ningún momento la fe increíble de esa  mujer. Mirándola fui dirigiendo mis manos hacia el cuerpo  de esa niña. Al posarlas sobre su pecho, oré, y terminé mi  plegaria con la frase; “En el nombre de Jesús!”. En ese  instante, aquel cuerpo sin vida entró en convulsión. La línea de la muerte empezó a moverse y el ruido de la muerte empezó a modificarse.

Dios tocó con su presencia también a los hombres que estaban allí, llenos de dudas y burlándose, convirtiéndolos  en hombres de fe. A tal punto fueron transformados por lo que ocurrió que hasta el día de hoy nos siguen invitando para  que demos una clase de “Sanidad Divina” a estudiantes de  medicina.

No sólo Dios levantó a la niña, no sólo la sanó de la leucemia, no sólo tocó a aquellos hombres, sino que en el transcurso de la semana siguiente todos los niños alojados en terapia intensiva fueron dados de alta, entre los que se encontraba el pequeño con sida. Ellos quedaron sanos para honra de Dios.

Gloria a Dios!