Oraciones Devocionales Católicas para escuchar

Rezo Santo Rosario

Los misterios del Santo Rosario

El Rosario es el Evangelio hecho oración. Nos presenta y propone los Misterios de Cristo a través de María, iluminándonos en el seguimiento de Jesús.

En su estructura actual, se compone de 20 MISTERIOS: 5 Gozosos (lunes y sábado), 5 Luminosos (jueves), 5 Dolorosos (martes y viernes) y 5 Gloriosos (miércoles y domingo).

MODO DE REZAR EL ROSARIO:

PERSIGNARSE: Por la señal de la santa Cruz †, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro †. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo †.

ACTO DE CONTRICIÓN: Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, en quién creo, en quién espero, a quién amo sobre todas las cosas. Tú que eres misericordioso de Corazón, dígnate aceptar mi oración y las obras de este día que ha terminado. Me pesa de todo corazón haberte ofendido, por ser quién eres infinitamente bueno y digno de ser amado.Te confieso mi suma ingratitud y todos mis pecados, me arrepiento de todos, pero en Ti espero, y de Ti espero que me perdones, que me des tu gracia y la perseverancia en ella

Propongo firmemente ayudada de tu divina gracia, evitar y apartarme de las ocasiones de pecar y de ofenderte y procurar en todo servirte y agradarte.

“Jesús, Hijo de Dios vivo, ten misericordia de mí, miserable pecador”.

REZO DE LOS CINCO MISTERIOS que correspondan al día de la semana. Para cada Misterio:
— se pueden rezar en esta Web pinchando en los iconos de los misterios situados más abajo —

1. ENUNCIADO DEL MISTERIO.

2. MEDITACIÓN, considerando la escena propuesta durante unos INSTANTES DE SILENCIO.

3. UN PADRENUESTRO, DIEZ AVEMARÍAS Y GLORIA.

Al final del Rosario se acostumbra rezar UN PADRENUESTRO POR LAS INTENCIONES DEL PAPA, para ganar las INDULGENCIAS.

Es muy tradicional también rezar las LETANÍAS LAURETANAS para venerar a la Santísima Virgen en sus diferentes títulos y prerrogativas.

Misterios Gozosos-Días Lunes y Sábado

Misterios Gozosos (para escuchar pinche aquí)

Misterios Dolorosos-Días Martes y Viernes

Misterios Dolorosos(para escuchar pinche aquí)

Misterios Luminosos-Día Jueves

Misterios Luminosos(para escuchar pinche aquí)

Misterios Gloriosos-Días Miércoles y Domingo

Misterios Gloriosos(para escuchar pinche aquí)

Salve(para escuchar pinche aquí)

Rosario a la Preciosa Sangre de Cristo(para escuchar pinche aquí)

Magnificat(para escuchar pinche aquí)

NOVENA AL SEÑOR DE LOS MILAGROS

(Movimiento de la Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María)

Por la señal de la Santa Cruz , de nuestros enemigos líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío.Por ser quien eres, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón el haberte ofendido. Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas ocasiones de ofenderte, confesarme bien, y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Oración Preparatoria (Para todos los días)

Adorabilísimo Jesús Crucificado, Hijo de Dios vivo, que haz venido del cielo a la tierra, y te haz sacrificado, muriendo en una Cruz para salvarnos, yo te reconozco como mi verdadero Dios: mi Padre, mi Salvador y mi Santificador, mi única esperanza en la vida y en la muerte, y mi única salvación posible en el tiempo y en la eternidad.

Me tengo por indigno, Señor y Dios mío, de presentarme ante Ti por mi gran miseria y muchas culpas; pero yo me arrepiento de ellas y confiando en tu gran misericordia, acudo a Ti. Dios Todopoderoso y eterno Señor de los Milagros, te suplico humildemente te dignes hacer uso de tu omnipotencia, obrando milagros de misericordia en mi favor y en el de todos nosotros.

 

Aplaca Señor Misericordioso tu justa indignación provocada por nuestros pecados, calma las iras de la tierra, del mar, y de los elementos para que no seamos castigados con terremotos, tempestades, pestes, guerras, ni otras calamidades que de continuo nos amenazan. Líbranos Salvador nuestro amorosísimo, de todo mal y peligro en la vida y en la muerte, y obra el mayor de tus milagros en favor nuestro, haciendo que te amemos y te sirvamos de tal suerte en este mundo, que merezcamos verte y gozar de ti en el cielo, donde con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas Dios, Uno y Trino, en infinita gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oración a la Santísima Virgen María

(Repítase al final de cada día)

Oh Virgen Santísima, Madre de Dios y Madre nuestra! Por la gran bondad de tu maternal corazón oye benigna los ruegos de todos nosotros que acudimos a ti, no nos abandones dulce Virgen María ni consientas nuestra ruina y perdición.

Mira con ojos de misericordia y compasión a nuestra ciudad  y a todos sus moradores. ¿Qué sería de nosotros y qué valdría nuestras súplicas ante el Señor a quien tanto hemos ofendido si no fuera por vuestra intercesión?

Compadécete pues, misericordiosa Madre nuestra, de estos desgraciados pecadores que, aunque tan ingratos, somos tus hijos. Consíguenos, una vez más el que hallemos gracia y misericordia delante del Señor; alcánzanos los favores que pedimos en esta Novena y cuanto sabes que necesitamos, principalmente: el perdón de nuestros pecadores, el remedio de nuestras necesidades, la perseverancia en el bien, una santa muerte, y la gloria eterna del Cielo. Amén.

Medítese y pídase lo que se desea obtener del Señor por medio de esta Novena. Luego se reza 5 Padrenuestros, 5 Ave Marías, y 5 Glorias en referencia a las cinco Llagas del Señor

Repítase  y por tres veces la siguiente súplica:

Aplaca Señor tu ira, Tu justicia y tu rigor, Por tu Santísima Madre, ¡Misericordia Señor!

DIA PRIMERO

Considera Alma mía, cómo la devoción al Señor de los Milagros, ha sido siempre entre nosotros, y sigue siendo todavía, un medio de que se vale este Divino Señor para conceder especiales favores y gracias a los individuos, a las familias, y aún a todo el pueblo. De las almas que acuden con fe y devoción a este Señor de los Milagros, podemos decir espiritualmente y en verdad, que los ciegos ven, los sordos oyen, los enfermos sanan, los muertos resucitan, y quienes se iban a perder, se salvan.

¿Y quién podrá decir los secretos milagros que hace este mismo Señor en favor de las familias que tienen la suerte de contar en su seno con alguna persona devota que a El acude con fe y confianza? La ciudad misma, tan expuesta a temblores de tierra, tal vez se hubiera arruinado mil veces y hubiéramos sido sepultados todos entre ruinas y escombros, si no fuera por la gran devoción a este Señor de los Milagros. ¿Y no es un verdadero milagro el que después de haber pecado no hayamos perecido para siempre y sin remedio? Sí, Dios mío, grande milagro de vuestra misericordia es el mantenernos vivos, capaces de salvación y penitencia cuando hoy más que nunca, merecemos vuestra justa indignación. Haced Redentor amabilísimo, que me aproveche de esta vuestra misericorida y me salve para siempre. Amén.

DIA SEGUNDO

Consideración sobre la necesidad de acudir al Señor de los Milagros

Considera, alma mía, cuán grande necesidad hay de que se acuda con fe y confianza a implorar misericordia y perdón por los pecados a fin de que el Señor a quien tanto y tan gravemente ofende, no nos castigue, movido por su justa indignación, antes bien nos perdone y libre de los castigos que nuestros pecados merecen. o haberse hallado en Sodoma y Gomorra diez justos siquiera que rogaran al Señor, como refiere la Sagrada Escritura castigó Dios con terrible destrucción aquellas poblaciones pecadoras. En otra ocasión, debiendo el mismo Señor castigar a Jerusalén por ciertos pecados, sólo exigía del profeta Jeremías las oraciones y méritos de algún justo para usar misericordia. ¡Cuánto valen y de cuánto sirven las almas buenas que ruegan al Señor! Por ellas tiene Dios paciencia con todos nosotros y como dice en el Santo Evangelio: “no arranca la cizaña o arrancar con ella el trigo.” Así por algunas personas piadosas que vengan a orar con mérito ante este Señor de los Milagros podrá ser que haya misericordia para todos y seamos libres de muchas y tremendas desgracias que nuestros pecados reclaman. Acude, pues, alma mía a este Divino Señor, llora tus pecados y los pecados de todos, a fin de que libre de todo mal seamos salvos en el tiempo y en la eternidad. Amén.

DIA TERCERO

Consideración sobre los bienes que tenemos en el Señor de los Milagros

Considera, alma mía, como en Jesucristo Crucificado, verdadero Señor de los Milagros, tenemos todos los bienes que podemos desear y hemos de necesitar, y el mayor de todos los bienes, que es tener como cosa nuestra a este Divino Señor, Hijo de Dios vivo, e igual al Padre, en quién están encerrados todos los tesoros de grandeza, de riqueza y de gloria. El Padre celestial nos lo ha dado y El se ha entregado osotros y se nos ha dado también haciéndose todo para todos. El es para nosotros cuanto hay de bueno y amable. Es nuestro Padre, nuestro Maestro, nuestro Amigo, nuestro Redentor, nuestro Bienhechor, nuestro Glorificador, nuestro Dios. Se nos dió por hermano y compañero en esta vida en su admirable nacimiento, se nos dió por manjar delicioso en la Sagrada Eucaristía, se nos dió por precio de nuestro rescate y medio de salvación en la muerte de cruz, y se da por premio y eterna gloria en la inmortalidad. ¡Oh si conocieses y comprendieras alma mía la grandeza de este don y los infinitos bienes que en él se encierran! Todo lo tenemos en El: no hay milagro que no nos pueda hacer, ni bien alguno, para nosotros, que no esté dispuesto a concederlo, si se lo pedimos con fe. ¡Oh Dios de mi alma! Haced que yo sea todo vuestro para que Vos, sumo bien, que encerráis todos los bienes, seáis todo mío en el tiempo y en la eternidad. Amén.

DIA CUARTO

Consideración sobre los consuelos que tenemos en el Señor de los Milagros

Considera, alma mía, cuánta dulzura y consolidación se encuentra siempre en Jesucristo Crucificado. En El encontró la pobre Magdalena consuelo a su pena y satisfacción a su amor. En El halló, el arrepentido ladrón, el perdón de sus crímenes, el remedio de sus tristezas en su agonía y un paraíso de goces eternos por galardón. En El, como fuente inagotable de caridad y de amor, bebió en abundancia su discípulo amado, la vida y la consolidación. ¿Y no hace siempre este amantísimo Redentor, semejantes prodigios de misericordia y de amor hacia los que le invocan con fervor? A los pies de este Dios de consolidación, vienen los desgraciados pecadores a derramar su dolor con lágrimas y encuentran misericordia y compasión. De las manos benditísimas de este Señor Crucificado reciben los justos, con abundancia de gracias y bendiciones, el más poderoso y constante apoyo de su virtud. En el Sacratísimo Corazón de este Divino y amante Redentor podemos hallar todos nosotros raudales infinitos de ternura, compasión, misericordia, luz, gracia y amor. Alma mía, levántate de la postración en que te encuentras, corre a los pies de tu amantísimo Salvador, entre el espíritu por la abertura de su sagrado Corazón, bebe de la fuente de su divino amor en seta vida para que la goces con inefable hartura en la gloria eterna. Amén.

DIA QUINTO

Consideración sobre la confianza que debemos tener en el Señor de los Milagros

Considera, alma mía, cómo Jesucristo Crucificado, con sus manos llagadas, su pecho herido y su corazón abierto nos declara de la manera más elocuente que no nos abandona, que nos ama siempre, que se sacrifica y muere uestra salvación. El nos repite las palabras llenas de ternura que decía a la multitud que le rodeaba: “Venid a mí todos los que estáis afligidos y padecéis trabajos y yo os consolaré.” “Tengo sed de vuestro amor y deseo vuestra salvación”, “Quiero recibiros en mis brazos y estrecharos sobre mi corazón. Quién desconfiará teniendo un Redentor tan misericordioso? Además es nuestro Abogado delante del Padre Celestial y por eso nos dice el Apóstol San Juan: “Hijos míos, no pequéis, pero si alguno pecare, no desconfíe, porque tenemos por abogado ante el Padre a Jesucristo su Hijo.” Y como nos aconseja el Apóstol San Pablo: “Teniendo un Pontífice y Medianero tan grande como Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que penetró en los cielos y está sentado a la diestra del Padre y es igual a El, acudamos con eterna confianza al trono de su misericordia, seguros de alcanzar las gracias que necesitamos”. Este trono de misericordia se ofrece a nosotros en la sagrada Imagen del Señor de los Milagros. Entonces pues, alma mía, acude a este divino señor, segurísima de que todo cuanto pidas al Padre Celestial en su nombre se te concederá y El mismo te lo concederá. Si Dios mío, así lo creo porque Vos lo dijísteis, y así lo hago abriendo mi corazón y descubriendo humildemente mis necesidades para que Vos, Salvador del mío las remediéis y me salvéis eternamente. Amén.

 

DIA SEXTO

Consideración sobre las virtudes que nos enseña El Señor de los Milagros

Considera, alma mía, cómo Jesucristo Señor Nuestro, nos da ejemplo de todas las virtudes que debemos practicar para conseguir nuestra salvación. El fue humilde con la más profunda e incomprensible humildad en su Encarnación. El fue humilde con la más profunda e incomprensible humildad en su Encarnación, fue pobre con asombrosa pobreza en su Nacimiento, obedecía a María y a José, a la vez que cumplía fielmente toda la Ley. Cuán tierno fue este Divino Señor con los niños, cuán indulgente con los pobres pescadores, cuán Clemente con Magdalena, cuán bueno con Juan y cuán beningno y dulce con el mismo Judas! El permanecía tranquilo ante ultrajes, sufría con paciencia inalterable las contrariedades, amaba, tiernamente a la humanidad, amaba, principalmente en sus últimos instantes, bendecía con su bondadosas miradas, perdonaba a sus enemigos y moría por la salvación de todos los hombres. Cómo quieres alma mía que El te atienda y proteja siendo tu conducta tan opuesta la suya? Aprende, pues, alma mía a ser buena como El, humilde como El, pobre y desprendida como El, obediente y mansa como El, paciente y misericordiosa como El, y si alguna vez fuese necesario sufrir y padecer, acuérdate que El, primero derramó su sangre y dio su vida por tí. Oh Jesús de mi vida! Haced el gran milagro de reproducir en mi vuestras virtudes, de suerte que llegue a ser semejante a Vos en este mundo para que también lo sea eternamente en el Cielo. Amen.

 

 

DIA SEPTIMO

Consideración sobre la pasión de Jesucristo Señor de los Milagros

Considera, alma mía, lo mucho que padeció el Señor en su sacratísima Pasión. Míralo llegar al Huerto de Getsemaní con sus queridos discípulos y apartándose un poco de ellos, comenzar su oración, angustiarse profundamente, sudar sangre divina por todo su cuerpo y entrar en mortal agonía cayendo en el suelo oprimido por la consideración de nuestros pecados. Obsérvalo luego recibiendo el beso de Judas a la vez que entregado al poder de sus enemigos llevado preso por las calles de Jerusalén a los tribunales de Anás, Caifás, Herodes y Pilatos, despojando de sus vestiduras sagradas y atado a la columna de la flagelación, vertiendo a torrentes su sangre divina por horrible azotamiento. Sentado después en el banco de ajusticiado, fue escupido, abofeteado, burlado y coronado de espinas. Por fin sentenciado a muerte, obligado a llevar sobre sus hombros la Cruz en que ha de ser inmolado, cayendo bajo su peso enorme consolando a las piadosas mujeres que le siguen llorando, y en la cima del Calvario extendiendo sus brazos sobre la Cruz para ser crucificado, sufriendo en su cuerpo y alma lo que ya no se puede concebir y muriendo enclavado en la Cruz con un amor y una bondad jamás vista entre los hombres. Oh Jesús mío Crucificado! No permitáis que sean inútiles para mí los grandes sufrimientos de vuestra Pasión Santísima. Por lo mucho que mi alma os ha costado, salvadla. Redentor amorosísimo, de todo pecado en esta vida y de la muerte eterna en la otra. Amén.

 

DIA OCTAVO

Consideración sobre la Muerte de Jesucristo Señor de los Milagros

Considera, alma mía, cómo el milagro de los milagros de Jesucristo fue su muerte preciosísima. Nadie ni nada podía haberle quitado la vida, porque tenía potestad de dejarla y tomarla, era El mismo, la vida y manantial de toda clase de vida, pero se ofreció a la muerte para que nosotros, sin menoscabo de la justicia eterna, pudiéramos vivir eternamente. Murió en efecto por la fuerza de los dolores que padeció en la Cruz, y así sufrió desfallecimiento por la abundancia de sangre, que de sus heridas derramaba y, como sus venas se vaciaban de sangre, comenzó a desnudarse su divino rostro y languideció su sagrado cuerpo, hasta que, faltándole las fuerzas expiró… Las tinieblas se extendieron entonces sobre la tierra, se rompieron las piedras, abriéndose los sepulcros de algunos muertos y el velo del templo se rasgó en dos partes. El Centurión y los soldados, viendo los portentos de tan sangriento como sagrado espectáculo exclamaron: Verdaderamente este era el Hijo de dios…! Y hasta la turba del pueblo, que había asistido a tan tremenda tragedia, se volvió a la ciudad hiriéndose los pechos en señal de dolor y sentimiento por la muerte del Señor Crucificado. Oh Salvador del mundo! No permitáis que sea yo más insensible que la tierra, más duro que los peñascos y más cruel que los verdugos que os sacrificaron! Haced en mi semejantes milagros cubriendo mi alma de tristeza santa por mis pecados, conmoviendo mi corazón con sentimientos de dolor y de amor y haciendo que yo no viva sino para Vos, que habéis muerto por mí, a fin de que llegue a gozaros en la gloria eterna. Amen.

 

 

DIA NOVENO

Consideración sobre la Resurección del Señor de los Milagros

Considera, alma mía como ese Señor y Dios nuestro, que murió en la Cruz, resucitó saliendo gloriosísimo del sepulcro, se apareció a la Virgen Santísima su divina Madre, a sus apóstoles y discípulos, conversó y trató familiarmente con ellos por espacio de cuarenta días, al fin de los cuales, viéndolo todos, subió a los cielos en admirable y gloriosa ascensión. De allí, del cielo ha de volver otra vez al mundo a juzgar a los vivos y a los muertos. Entonces saldrán de sus sepulcros los hombres de todos los tiempos y de todas las naciones para presentarse ante este Divino Señor que hará ostensible, con gran gloria y majestad, su justicia eterna y universal en la condenación de unos y en la salvación de otros.

Ante este Soberano Jesús comparecerán los Judíos deicidas que le blasfemaron y crucificaron, los impíos y sacrílegos de todas las edades que le insultaron, todos los desgraciados pecadores que le despreciaron… También comparecerán los buenos, los Apóstoles, los Mártires, Confesores, Vírgenes y con ellos Ilustres penitentes, cuantos supieron arrepentirse a tiempo de sus pecados, cuantos le sirvieron y amaron. Y volviéndose hacia los buenos dirá: “Venid benditos de mi Padre, venid a poseer el reino de gloria que os está preparado desde el principio del mundo, entrad en la gloria de vuestro Dios y Señor”… A los malos les dirá “Id, malditos de mi Padre, id al fuego eterno del infierno..!” E irán éstos al suplicio eterno y los justos a la eterna gloria. Así terminarán las cosas de este mundo en aquel grande día del juicio universal, en eso pararán todos los asuntos de la vida, tal será también nuestro destino, o gozar eternamente de Dios en el cielo, o padecer eternamente con los demonios en el infierno… Oh Dios mío! Cómo he podido olvidarme de semejante asunto… Haced con vuestra gracia Salvador mío adorabilísimo que siempre os ame y sirva en este mundo, para que llegue a gozar con Vos y con los bienaventurados la eterna gloria del Cielo. Amen.

ROSARIO DE LAS LLAGAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


 

Fue nuestro Señor mismo quien enseñó estas invocaciones a una humilde hermana del Monasterio de la Visitación de Santa María de Chambery (Francia), sor María Marta Chambón que falleció el 21 de marzo de 1907.

 

Este rosario fue aprobado por el Papa San Pío X.

 

“El camino de mis Llagas es tan sencillo y fácil para ir al cielo”.

“…Deseo tus súplicas…”

 

“Todas las palabras que se dicen con motivo de mis Santas Llagas me causan placer, un placer indecible…”

“¡Las cuento todas!…”

“Con mis Llagas ganas mucho y sin fatiga”.

“De mis Llagas salen frutos de santidad”.

“Concederé todo cuanto me pidas con la invocación de mis Santas Llagas”.

“Todo lo obtendrás por mis Llagas, porque es el mérito de mi Sangre, que es de un valor infinito”.

“Con mis Llagas y mi Corazón puedes conseguirlo todo”.

“El que esté necesitado que venga con fe y confianza, que saque constantemente del tesoro de mi Pasión y de los agujeros de mis Llagas”.

Se reza con un rosario común.

Al comenzar decimos:

– Oh! Jesús, Redentor Divino, sé misericordioso con nosotros y con el mundo entero.

– Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.

– Perdón y misericordia, Jesús mío cúbrenos de los peligros con tu preciosa Sangre.

– Eterno Padre, ten misericordia de nosotros por la Sangre de Jesucristo, tu único Hijo.

En las cuentas del Padrenuestro se dice:

Eterno Padre, yo te ofrezco las Llagas de nuestro Señor Jesucristo, para curar las llagas de nuestras almas.

En las cuentas del Avemaría se dice:

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de tus Santas Llagas.

Al terminar el rosario se dice tres veces:

Eterno Padre, yo te ofrezco las Llagas de nuestro Señor Jesucristo, para curar las llagas de nuestras almas.

PROMESAS que nuestro Señor se dignó hacer a sor María Marta a favor de las almas que recen estas invocaciones.

Escuchemos al Divino Maestro:

“Debes repetir con frecuencia cerca de los enfermos esta invocación: Jesús mío, perdón y misericordia, por los méritos de tus Santas Llagas. Esta oración aliviará a su alma y a su cuerpo. Muchas personas experimentarán la eficacia de esta aspiración”.

“El pecador que dijese la oración siguiente: Eterno Padre, yo te ofrezco las Llagas de nuestro Señor Jesucristo, para curar las llagas de nuestras almas, obtendrá su conversión”.

“Ofréceme a menudo estas aspiraciones que te he enseñado, para ganarme pecadores, porque tengo hambre de almas”.

“Mis Santas Llagas son un bálsamo reconfortante en el sufrimiento”.

“Mis Llagas curarán las tuyas”.

“No habrá muerte para el alma que descanse en mis Llagas; ellas dan la verdadera vida”.

“Las Santas Llagas tienen un poder maravilloso para la conversión de los pecadores”.

“Por mis Llagas puedes desarmar mi justicia”.

“Mis Llagas cubrirán todas tus faltas”.

“Deseo que los sacerdotes den estas aspiraciones de mis Llagas, con frecuencia a sus penitentes en el Santo Tribunal”.

“Mis Llagas te salvarán infaliblemente. Ellas salvarán el mundo”.

“La oración a las Santas Llagas lo comprende todo”.

“El alma que durante su vida ha honrado y aplicado las Llagas de nuestro Señor Jesucristo, y las ha ofrecido al Padre Eterno por las almas del Purgatorio, será acompañada en el momento de la muerte por la Santísima Virgen y los ángeles. Nuestro Señor en la Cruz, resplandeciente de gloria, la recibirá y la coronará”.

“Hija mía, cada vez que ofreces a mi Padre los méritos de mis divinas Llagas, adquieres una fortuna inmensa”.

“Por mis Santas Llagas puedes merecer y obtener lo que sea conveniente para todas tus necesidades, sin detallarlas”.

“Las Santas Llagas dan valor a todo”.

“Los que honren mis Llagas tendrán un verdadero conocimiento de Jesucristo”.

“Las almas que oran con humildad y meditan mi Pasión, tendrán una participación en la Gloria de mis divinas Llagas, recibirán una hermosura y una gloria deslumbradora”.

“Así como hay un ejército levantado para el mal, hay también un ejército levantado por Mí”.

“Con estas invocaciones eres más poderosa que un ejército para detener a mis enemigos”.

“El rosario de la Misericordia hace contrapeso a mi justicia… detiene mi castigo”.

“Es necesario propagar esta devoción”.

CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

HISTORIA: La Coronilla de la Divina Misericordia Divina se basa en la espiritualidad de Santa Faustina Kowalska (1905-1938). Se asocia con una imagen santa y el lema, “Jesús, confío en ti.” La fiesta de la Divina Misericordia se celebra el domingo después de Pascua.

La revelación clave a Santa Faustina fue que la misericordia de Dios es infinita e inagotable. El mensaje de la Divina Misericordia es que los fieles deben implorar la misericordia de Dios por el mundo entero, ser misericordiosos y perdonar los demás, y confiar en Dios completamente.

Cuando Faustina murió en 1938, el mensaje de la Divina Misericordia era poco conocido fuera de Polonia. Durante la Segunda Guerra Mundial, 1939-1945, la coronilla adquirió popularidad en ambos Polonia y Lituania. También alcanzó conocerse en los Estados Unidos

Coronilla de la Divina Misericordia(para escuchar pinche aquí)

ORACIONES: A continuación se presenta el texto completo de las oraciones de la Coronilla de la Divina Misericordia. La coronilla empieza con la Señal del Cruz, y continua con un “Nuestro Padre,” una “Ave María” y el “Credo de los Apóstoles.” Las cinco decenas siguen. Cada decena consiste de la oración “Eterno Padre”, que se reza una vez, y diez repeticiones de la oración “Por Su Dolorosa Pasión”. Después de completar las cinco decenas, hay una doxología de clausura, “Santo Dios, Santo Poderoso,” que se repite tres veces. En América Latina los fieles agregan una jaculatoria de clausura, “Oh Sangre y Agua que brotasteis”, pero éste oración es opcional. Se concluye la coronilla con la Señal del Cruz.

 

Oraciones iniciales

Señal de la Cruz
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Padre Nuestro (La Oración del Señor)
V. Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga tu Reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
R. Danos nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación; y libranos del mal. Amén
.

Ave María
V. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

El Credo (Credo de los Apóstoles)


Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y a muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica. la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

 

Oraciones de decena

Padre Eterno


Padre Eterno,
te ofrezco
el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad
de Tu Amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
en propiciación de nuestros pecados
y los del mundo entero.

Por Su Dolorosa Pasión
V. Por Su Dolorosa Pasión,
R. Ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.

Oraciones de clausura

Doxología: Santo Dios, Santo Fuerte
Santo Dios,
Santo Fuerte,
Santo Inmortal,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.

Jaculatoria: Oh Sangre y Agua que Brotasteis (opcional)
Oh Sangre y Agua que brotasteis del Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, en Vos confío.

Señal de la Cruz
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

 


ORACION “CRISTO DEL CALVARIO”

Hoy, he venido oh, Cristo del Calvario,

A rogarte por mi cuerpo enfermo,

Pero, al verte, mis ojos van y vienen,

De tu cuerpo a mi cuerpo, con vergüenza,

¿Cómo quejarme de mis pies cansados, cuando veo los tuyos por los clavos traspasados?

¿Cómo mostrarte mis manos vacías, viendo las tuyas llenas de heridas?

¿Cómo hablarte a Ti de mi soledad, cuando sólo y abandonado en la Cruz clavado estás?

¿Cómo explicarte que vivo sin amor, si Tú tienes rasgado el corazón?

ahora, ya no me acuerdo de mis penas, huyó de mí toda dolencia,

el ímpetu del ruego que traía, se ahoga en mi boca pedigüeña,

ya sólo Te pido no pedirte nada, estar aquí un rato a Tu lado,

junto a tu imagen, …en la Cruz clavado.

NOVENA A SAN JUDAS TADEO (APOSTOL DE LOS NECESITADOS)

Meditación:

San Judas Tadeo estaba íntimamente relacionado con nuestro Señor por su parentesco con San Joaquín y Santa Ana, padres de la Santísima Virgen. Sobrino nieto de estos dos santos, es a la vez sobrino de María y José, de donde resulta ser primo de nuestro Señor.

Judas es hermano del Apóstol Santiago el Menor. Tenía otros dos hermanos a quienes llama el Evangelio “hermanos” de Jesús. Cuando nuestro Señor regresó de Judea a Nazaret, comenzó a enseñar en la sinagoga. Las gentes que le oían estaban asombradas y decían: ¿De dónde ha llegado tanta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre? ¿No son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?” (Mt. 13,54)

En hebreo no existe la palabra “primos¨, por lo que conmunmente se emplea l palabra “hermanos” en sustitución. El padre de Judas era Cleofás. El nombre de su madre era María, que era pariente próxima de la Virgen Santísima. Ella también permaneció junto a la Cruz cuando murió Cristo. “Junto a la cruz de Jesús estaba su madre, María, María esposa de Cleofás, y María Magdalena” (Jn 19,25)Durante su adolescencia y juventud, Judas sería compañero de Jesús. Cuando Jesús comenzó su vida pública, Judas dejo todo por seguirle. Como Apóstol, trabajó con gran celo por la conversión de los paganos. Fue misionero por toda la Mesopotamia durante diez años. Regresó a Jerusalén para el Concilio de los Apóstoles. Después se unió a Simón en Libia, donde los dos Apóstoles predicaron el Evangelio a los habitantes de aquel país.

Refiere la tradición que Judas y Simón sufrieron martirio en Suanis, ciudad de Persia, donde habían trabajado como misioneros. A Judas le dieron muerte con una cachiporra. Por eso, se le representa con una porra sobre la cabeza. Luego, le cortaron la cabeza con un hacha. Trasladaron su cuerpo a Roma y sus restos se veneran ahora en la Basílica de San Pedro.

San Judas es conocido principalmente como autor de la Carta de su nombre en el Nuevo Testamento. Carta probablemente escrita antes de la caída de Jerusalén, por los años 62 al 65. En ella, Judas denuncia las herejías de aquellos primeros tiempos y pone en guardia a los cristianos contra la seducción de las falsas doctrinas. Habla del juicio que amenaza a los herejes por su mala vida y condena los criterios mundanos la lujuria y ” a quienes por interés adulan a la gente”. Anima a los cristianos a permanecer firmes en la fe y les anuncia que surgirán falsos maestros, que se burlarán de la Religión, a quienes Dios en cambio les tiene reservada la condenación.

A la soberbia de los malos contrapone la humilde lealtad del Arcángel San Miguel. Anima a los cristianos a levantar un edificio espiritual llevando una vida fundada en la fe, amor de Dios, esperanza y oración. Alienta la práctica del amor al prójimo; exhorta a los Cristianos a que sean pacientes y con sus vida virtuosas conviertan a los herejes.

Judas concluye su carta con una oración de alabanza a Dios por la Encarnación, pues por ella Jesucristo, Palabra eterna de Dios, tomó sobre sí nuestra naturaleza humana para redimirnos.

La fiesta de los Santos Simón y Judas se celebra el 28 de octubre.

Palabra de Dios

“En verdad, en verdad os digo: el que crea en Mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre”. – (Jn 14,12)”¨

“¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?”. – (Mt 13,55)

“Pero vosotros, queridos, edificándoos sobre vuestra santísima fe y orando en el Espíritu Santo, manteneos en la caridad de Dios, aguardando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna”. – (Judas 20-21)

Oración propia de la Novena:

Glorioso San Judas Tadeo, por los sublimes privilegios con que fuiste adornado durante tu vida; en particular por ser de la familia humana de Jesús y por haberte llamado Él a ser Apóstol; por la gloria que ahora disfrutas en el Cielo como recompensa de tus trabajos apostólicos y por tu martirio, obténme del Dador de todo bien las gracias que ahora necesito (mencione los favores que solicita).

Que guarde yo en mi corazón las enseñanzas divinas que nos has dado en tu carta: construir el edificio de mi santidad sobre las bases de la santísima fe, orando en el Espíritu Santo; mantener en el amor de Dios y esperando la misericordia de Jesucristo, que nos llevará a la vida eterna; y procurar por todos los medios ayudar a quienes se desvíen.

Que yo alabe la gloria y majestad, el dominio y poder de aquel que puede preservar de todo pecado y presentarme si mancha a nuestro divino Salvador, Jesucristo nuestro Señor.

Amén!

ORACION “LA CORAZA DE SAN PATRICIO”

(VERSION CORTA)

Cristo conmigo,
Cristo ante mí,
Cristo tras de mí,
Cristo en mí,
Cristo bajo mí,
Cristo sobre mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo cuando me acuesto,
Cristo cuando me siento,
Cristo cuando me levanto,
Cristo en el corazón de todo hombre
que piensa en mí,
Cristo en la boca de todo hombre
que hable de mí,
Cristo en todo ojo que me ve,
Cristo en todo oído que me escucha.

(VERSION LARGA)

Me levanto hoy
Por medio de poderosa fuerza,
la invocación de la Trinidad,
Por medio de creer en sus Tres Personas,
Por medio de confesar la Unidad,
Del Creador de la Creación.

Me levanto hoy
Por medio de la fuerza del nacimiento de Cristo y su bautismo,
Por medio de la fuerza de Su crucifixión y su sepulcro,
Por medio de la fuerza de Su resurrección y asunción,
Por medio de la fuerza de Su descenso para juzgar el mal.

Me levanto hoy
Por medio de la fuerza del amor de Querubines,
En obediencia de Ángeles, En servicio de Arcángeles,
En la esperanza que la resurrección encuentra recompensa,
En oraciones de Patriarcas,En palabras de Profetas,
En prédicas de Apóstoles, En inocencia de Santas Vírgenes,
En obras de hombres de bien.

Me levanto hoy
Por medio del poder del cielo:
Luz del sol,
Esplendor del fuego,
Rapidez del rayo,
Ligereza del viento,
Profundidad de los mares,
Estabilidad de la tierra,
Firmeza de la roca.

Me levanto hoy
Por medio de la fuerza de Dios que me conduce:
Poder de Dios que me sostiene,
Sabiduría de Dios que me guía,
Mirada de Dios que me vigila,
Oído de Dios que me escucha,
Palabra de Dios que habla por mí,
Mano de Dios que me guarda,
Sendero de Dios tendido frente a mí,
Escudo de Dios que me protege,
Legiones de Dios para salvarme
De trampas del demonio,
De tentaciones de vicios,
De cualquiera que me desee mal,
Lejanos y cercanos,
Solos o en multitud.

Yo invoco éste día todos estos poderes entre mí y el malvado,
Contra despiadados poderes que se opongan a mi cuerpo y alma,
Contra conjuros de falsos profetas,
Contra las negras leyes de los paganos,
Contra las falsas leyes de los herejes,
Contra obras y fetiches de idolatría,
Contra encantamientos de brujas, forjas y hechiceros,
Contra cualquier conocimiento corruptor de cuerpo y alma.

Cristo escúdame hoy
Contra filtros y venenos, Contra quemaduras,
Contra sofocación, Contra heridas,
De tal forma que pueda recibir recompensa en abundancia.

Cristo conmigo,
Cristo frente a mí,
Cristo tras de mí,
Cristo en mí, Cristo a mi diestra,
Cristo a mi siniestra,
Cristo al descansar,
Cristo al levantar,
Cristo en el corazón de cada hombre que piense en mí,
Cristo en la boca de todos los que hablen de mí,
Cristo en cada ojo que me mira,
Cristo en cada oído que me escucha.

Me levanto hoy
Por medio de poderosa fuerza, la invocación de la Trinidad,
Por medio de creer en sus Tres Personas,
Por medio de confesar la Unidad,
Del Creador de la Creación.

(traducción del un antiguo texto Irlandés)

ORACION DE LA SANTA CRUZ

Oh Santa Cruz! Madero Hermoso en donde murió mi Señor para darme eterna luz y librarme del contrario, ante ti me humillo y reverente imploro a mi Señor Jesucristo que por los padecimientos que sobre ti recibió en su Santísima Pasión me conceda los bienes espirituales y corporales que me convengan.

Elevada ante el mundo, eres faro luminoso que congregas a tu rededor a la cristiana grey para entonar cantos de Gloria al Cristo Rey, al Dios Hombre que siendo dueño de todo lo creado, permitió ser crucificado sobre Ti para la redención del genero humano.

Sobre ti se operó el asombroso misterio de la redención del mundo, desde entonces libra al cristiano de la culpa original, puede llamarse Hijo de Dios Eterno y aspirar a la gloria celestial.

Bendita seas! por los siglos de los siglos, fuiste entre los paganos signo de valor y afrenta y hoy eres emblema del cristiano y esperanza para ser perdonado por el sublime sacrificio de mi Señor Jesucristo, a quien esperamos servir y honrar por toda la eternidad. Amen

Santa Cruz de mi Jesús, que expiró para darnos luz, yo te doy mi reverencia, oh preciosa y Santa Cruz!.

El camino que nos marques en el mundo seguiremos, que la Cruz siempre abrazados con su signo venceremos.

A tus plantas hoy me encuentro, mi Divino Redentor.

Haz que con su santa paciencia, carguen en el mundo mi Cruz.

Oh Dios Omnipotente que sufriste en la Cruz la muerte, para redimirnos de nuestros pecados. Oh Santa Cruz de Jesucristo, se mi verdadera luz. Oh Santa Cruz de Jesucristo, ten piedad de mí. Oh Santa Cruz de Jesucristo, se mi esperanza. Oh Santa Cruz de Jesucristo, aleja de mí todo temor a la muerte.

Oh Santa Cruz de Jesucristo, derrama en mi alma el bien. Oh Santa Cruz de Jesucristo, aleja de mi todo mal. Oh Santa Cruz de Jesucristo, hazme entrar en el camino de la salvación.

Oh Santa Cruz de Jesucristo, aleja de mí todo temor a la muerte.

Oh Santa Cruz de Jesucristo, presérvame de todos los accidentes, temporales y corporales para que pueda adorarte siempre, así como a Jesús Nazareno a quién imploro para que tenga piedad de mí.

Haz que el espíritu maligno visible o invisible huya de mi por todos los siglos de los siglos. Amen.

En honor de la preciosa Sangre de Jesucristo y de su penosa muerte, en honor de su Resurrección y de su Encarnación Divina, por medio de la cual puede conducirnos, a la vida eterna: que así como es cierto que Jesucristo nació en Navidad, que fue Crucificado en Viernes Santo, que José y Nicodemus quitaron a Jesucristo de la Cruz y que Jesucristo subió al cielo, que así se digne libertarme de los ataques de mis enemigos, tanto visibles como invisibles desde hoy y por los siglos de los siglos. Amen.

Dios Todopoderoso, entre tus manos entrego mi alma, Jesús, María, José, Ana y Joaquín.

Jesús mío, por la amargura que sufriste por mí en la Santa Cruz, principalmente cuando Tu Alma tan sagrada se separó de Tu Cuerpo, ten piedad de mi alma cuando se separe de este mundo.

¡Oh Jesús! concédeme el valor necesario para soportar mi cruz a imitación Tuya, enséñame a llevar con paciencia todos los sufrimientos, que mi temor a ellos se convierta en virtud.

Que la Omnipotencia del Padre se digne de cubrirme con la sabiduría del Espíritu Santo.

Dígnate recibirme y conducir mi alma a la vida eterna. Amen

ORACION

Dios Todopoderoso que habeis sufrido la muerte sobre el arbol de la Cruz, por nuestros pecados, acompanadme.

Santa Cruz de Cristo, sed mi esperanza. Santa Cruz de Jesucristo, tened piedad de mi.

Santa Cruz de Jesucristo, rechazad de mi, toda arma cortante.

Santa Cruz de Jesucristo, derramad sobre mi, todo bien.

Santa Cruz de Jesucristo, descartad de mi, todo mal.

Santa Cruz de Jesucristo, haced que alcance el camino de la salud.

Santa Cruz de Jesucristo,preservadme de accidentes corporales y temporales.

Que adore la Cruz de Jesucristo por siempre.

Jesus de Nazaret crucificado, tened piedad de mi y haced que el espiritu maligno y nocivo huya de mi por todos los siglos amen.

El Credo Niceno

Creo en un solo Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, y de todas las cosas visibles e invisibles;
Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios,
Engendrado del Padre antes de todos los siglos,
Dios de Dios, Luz de Luz, verdadero Dios de Dios verdadero,
Engendrado, no hecho, consubstancial con el Padre;
Por el cual todas las cosas fueron hechas,
El cual por amor a nosotros y por nuestra salud descendió del cielo,
Y tomando nuestra carne de la virgen María, por el Espíritu Santo, fue hecho hombre,
Y fue crucificado por nosotros bajo el poder de Poncio Pilatos,
Padeció, y fue sepultado;
Y al tercer dia resucitó sugún las Escrituras,
Subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Y vendrá otra vez con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos;
Y su reino no tendrá fin.
Y creo en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, procedente del Padre y del Hijo,
El cual con el Padre y el Hijo conjuntamente es adorado y glorificado;
Que habló por los profetas.
Y creo en una santa Iglesia Católica y Apostólica.
Confieso un Bautismo para remisión de pecados,
Y espero la resurrección de los muertos.
Y la vida del Siglo venidero. Amén.